|
|

Por el LIC. BENITO ALMILCAR FLEITA
Jefe Gabinete Criminalístico Forense
Poder
Judicial Santa Cruz
Diariamente,
al leer en los periódicos las crónicas policiales, al ver los informativos
televisivos, al tener participación en la fase investigativa judicial de
hechos, etc. nos encontramos con lamentables notas y casos del fallecimientos de
un gran porcentaje de personas a causa de los accidentes de tránsitos.
Circunscribiéndonos
a la Provincia de Santa Cruz, parecería ser que tal fenómeno va en
notable aumento proporcional al crecimiento urbano y social.
Más
allá de las posibles hipótesis causales desde el punto de vista técnico, es
muy lamentable ver que últimamente nos encontramos con aproximadamente cinco
fallecimientos por semana, más otro porcentaje en lesionados. Familias enteras
destruidas por la perdida de sus seres queridos (padres, hijos, familiares
cercanos, amigos, etc.).
Estadísticamente;
a nivel mundial este fenómeno logra enlutar al mundo entero, pues a cada 45
segundo se apaga una preciosa vida humana, casi sin que nadie pueda darse
cuenta, en forma tan insidiosa que hasta los más competentes quedan absortos
ante la realidad que nos golpea. Solamente aquél que ha experimentado la
perdida de un ser querido podría comprender la magnitud del dolor ante lo
irreparable del hecho. Uno podría ahogarse en un mar de lágrimas, vertidas por
la perdida de los seres queridos.
Si nos remitimos a cualquier diccionario, el termino accidente significa un suceso eventual, inesperado y generalmente desagradable.
![]() |
Desde el punto de vista técnico, el accidente de tránsito es un acontecimiento en donde un vehículo motorizado en movimiento en la vía pública o carretera, causa daño a las cosas, lesiones o muerte a las personas.
La
Accidentología, es la disciplina Criminalística, multidisciplinariamente
aplicada que estudia el fenómeno accidente de tránsito, para el pleno
esclarecimiento de la forma, causas y efectos de su producción, auxiliando así
a la Justicia para el arribo a la verdad real del hecho investigado.
Se
define como causa principal a la conducta humana imprevisora, imprudencia o
impericia, verificado generalmente por la culpa de los
partícipes, debiéndose en un muy bajo porcentaje por causa de fallas mecánicas.
La
conducta humana imprevisora, imprudencia o impericia, la culpa, son elementos técnicos
de interés Pericial y Jurídico. Pero más allá de las explicaciones técnicas,
teóricas y experimentales del fenómeno, se observa en el ser humano, una
inconsciencia total de lo obvio por sobrevenir, una falta de respeto hacia el
otro y una falta de amor hacia sí mísmo, hacia sus seres queridos y hacia el
prójimo.
Me
refiero a un mecanismo conductual inconsciente del factor peligro, como
respuestas a estímulos internos de complejo estudio y análisis, dando como
resultante el desarrollo de maniobras de constante riesgo para sí y para
terceros (exceso de velocidad, inobservancia de las normas de tránsitos,
estado de alcoholización o drogadicción, cansancio físico, etc.), ya que para
cualquier persona consciente, este factor latente de peligro, indudablemente tarde o temprano
sobrellevará al desenlace de un hecho fatal
"el accidente de tránsito", que en muchos de los casos era plenamente previsible.



Al
pensar en esto, recuerdo el dibujo animado de DISNEY en donde el personaje "Goofy",
siendo peatón y posterior a ingresar a su vehículo se transforma en un
monstruo del volante, corriendo a altas velocidades y pisando a quien se cruce en su camino.
En la ficción, más allá de lo gracioso de este personaje. ¿Será posible que muchos conductores al ingresar a su rodado, experimenten esa sensación de transformación y sentirse un todopoderoso?, sin darse cuenta que inmediatamente al bajar del vehículo, se transforma nuevamente en un peatón. Seguramente la respuesta la podremos obtener al mirarnos inte riormente y desarrollar una sincera autocrítica.
![]() |
La tecnología automotriz, se brinda al servicio de las necesidades del hombre, como una herramienta de trabajo, transporte, placer, etc. . Debido a éllo, la mayoría de las grandes fábricas día a día, implementan nuevos sistemas a fin de ofrecer al usuario, las mejores condiciones de servicio, confort y seguridad, que van desde los chasis con deformación progresiva por transformación de la energía, nuevos sistemas de frenos ABS, ETS, sistemas de suspención independientes, sistemas de dirección servo asistida o hidráulica, bolsas de aire, barras de protección lateral, sistemas de tracción electrónica e inteligente, motores a inyección multipunto potenciados, calefacción, aire acondicionado, excelentes sistemas de audio, insonorización ambiental, etc., dando así al usuario, un sentimiento de plena seguridad y bienestar de conducción.
Algunos dirán, "estoy
más cómodo que en mi casa".
Como
bien dije, el automóvil es una herramienta al servicio del hombre.
Como
todo elemento, dependerá del buen o mal uso de éllo, como materialización del
fin para los cuales fueron creados, es decir servir al hombre y no matar al
hombre.
Para ello, más allá de los límites éticos y morales para la conducción y transitabilidad en la vía pública, se crearon las normas de tránsitos o reglas de convivencia comunes a toda vida societaria. Indudablemente, la transgresión a una o varias de estas normas, como bien dije, tarde o temprano conllevara un desenlace posiblemente fatal.
![]() |
Sin
embargo, a diario observamos absortos cómo una gran cantidad de menores, andan
por las calles manejando semejantes vehículos potenciados, corriendo picadas a
altas velocidades y en ocasiones con alto grado de alcoholización.
¿Qué buen hijo, sería capaz de sacar el vehículo del padre a escondidas de éste, para salir con sus amigos, bebiendo cervezas y corriendo picadas, echando por tierra toda la confianza, consejos y amor de los padres al reiterarle incansablemente no hagas esto no hagas lo otro?.
![]() |
Sin embargo
seguimos viendo por generación la repetición de estas cosas, ya que admito que
yo también alguna vez fui adolescente, inquieto y travieso. Pero tal vez por la
buena educación y amor que he recibido de mis queridos padres, pese a la
insistencia de los amigos, jamás me permití realizar algo fuera de lugar que
les pudiera causar algún dolor de cabeza, mucho menos causar un mal a otra
persona.
¿Qué
buen padre, conduciría su vehículo a altas velocidades, sabiendo que junto a
él va su familia entera?
Sin embargo, vemos a familias enteras desaparecer en un accidente de
transito, a consecuen
cia de un acceso de velocidad, mala maniobra o impericia para el manejo.

Ser
piola o estar en onda, como dicen los chicos, no implica andar en el mejor vehículo,
correr más y demostrarse para llamar la atención, queriendo ser el mejor.
¡Que
incongruencia no, si al correr con el vehículo es éste el que se destaca ante
los demás, no el que lo conduce!


Debemos
reconocer que somos aficionados al manejo. Dejemos que las carreras los corran
los profesionales del volante en las pistas creados para ello. Y aún así, a
diario vemos que pese a toda la tecnología con que cuentan estos vehículos,
especialmente fabricados para la carrera, aún para el piloto profesional ante
la gran velocidad, basta un segundo de distracción,
para terminar en un accidente o el despiste. No olvidemos jamas, que muchos de
los grandes del volante dejaron su vida en las pistas de carreras.


Desde
el punto de vista humano, la vida, la familia y la libertad son los bienes más
preciado del hombre. No destruyamos estúpidamente lo bello que
Dios nos regaló.
Cada profesional desde la óptica de su ciencia, podrá brindar sus hipótesis y conclusiones explicativas del fenómeno accidente de tránsito.
![]() |
![]() |
Posiblemente,
debemos repasar el ABC de las normas de tránsitos, adquiriendo así una mejor
educación vial.
Ser
más cuidadoso al conducir, manejando a la defensiva, con la pertinente atención
conductiva y respetando al otro. En forma cortés y enseñando con el ejemplo,
siendo así marco referente efectivo para los demás y los hijos.
No
olvidemos jamás, la vida sigue y aún después de una mala cosecha hay que
seguir sembrando nuevamente.
Es
muy posible, que si todos ponemos de esa manera nuestro grano de arena, mañana
ya no tengamos de volver a llorar por la perdida de un ser querido a causa de un
accidente de tránsito, o con la culpa en la conciencia de haber matado a una
persona ante una irresponsabilidad al conducir.
