El
poder del lenguaje y el
lenguaje del poder
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Liliana
Sella de Mc Namara* / Claudia Rubins de Barbieri**
Nuestra intención con este trabajo, es hacer un análisis de las
diversas modalidades comunicacionales, entre otras el lenguaje verbal y no
verbal utilizados en los procedimientos orales en los juicios. Asimismo analizar
y describir las implicancias, repercusiones, y efectos de éstas sobre los que
participan en el desarrollo del juicio, sean éstos circunstancialmente
testigos, procesados, jueces, etc.
Desde la lectura que hacemos, no sólo reviste importancia qué se dice (contenido), sino quién lo dice (emisor), y cómo lo dice (forma); incluyendo e! nivel sociocultural de los dicentes y marcos referenciales, por el tipo de mutuas y diferentes resonancias que despiertan en quienes se comunican. Cualquiera sea el ámbito en el que interactúen las personas, se trata siempre de relaciones sociales humanas y sus vicisitudes; a esto no escapa la comunicación en el terreno legal, especialmente objetivable en los juicios orales.
"Nos
comprenden las generales de la ley"
Quienes escribimos este artículo, no somos lingüistas, ni expertas en
derecho, pero trabajamos cotidianamente con la comunicación y sus herramientas
fundamentales. Nuestras ocupaciones de psiquiatra y psicóloga, y ambas psicólogas
sociales requieren. en el ejercicio profesional, poder lograr (entre muchas
otras variables), la agudización y entrenamiento de todos nuestros sentidos y
como privilegiados, la mirada y la escucha enmarcada en una concepción de
sujeto y desde un comprometido sentir, pensar y hacer en la tarea.
En este ejercicio profesional se hace
imprescindible además, poder transmitir y decodificar (descifrar) por diversos
canales y a través de distintas expresiones, el pedido expreso o latente de
quien nos consulta o entrevistamos: lo
que éste dice, lo que oculta, quién habla en realidad, para qué lo dice, a
quién se lo dice, qué calla y por qué, etc.
Nuestra tarea implica entonces la necesidad
de utilizar exhaustivamente la comunicación (operador
- entrevistado- familia, etc.), a través de nuestros lenguajes (la
palabra, el cuerpo, los movimientos), es decir los canales auditivo, visual,
cinestésico, procurando intervenciones eficaces y/o modificaciones
comunicacionales en beneficio de quienes abordamos o nos consultan.
Podrá observarse con buen juicio critico,
que también en el ‘hacer’ de nuestras especialidades muchas veces se
adolece, contradictoriamente, de estos ‘vicios comunicacionales’ (en el
mejor de los casos), que tratamos de analizar en otros desempeños
profesionales.
Se nos podrá advertir aquello de “¿y por
casa como andamos?…”; quizá nuestra elección también responda a que “es
más fácil ver la paja en el ojo ajeno”; pero fundamentalmente porque la
puesta en práctica de juicio oral, compartido últimamente en forma diaria y
masiva a través de la televisión, impactó en nosotras por lo público y
evidente de los estilos comunicacionales y porque muchos de los efectos que
plantearemos pudieron y pueden observarse en vivo y en directo por un aparato de
TV reproduciendo muchos aspectos de la vida cotidiana. Así mismo consideramos
que este análisis crítico, con las especificidades de cada caso, puede ser
aplicado a toda relación humana. a través de los diferentes encuentros y
especialmente en aquellos vínculos asimétricos, como en la relación médico-paciente,
profesor-alumno, juez-testigo, etc.
Nuestro
marco conceptual
La Psicología Social
Antes de iniciar el análisis anunciado, nos parece necesario dar a
conocer un marco conceptual mínimo del que se nutre este trabajo, que proviene
de aportes de teorías psicológicas que privilegiamos y que identifican nuestro
quehacer y nuestra comprensión de los fenómenos humanos.
Estas herramientas teóricas pueden resultar
suficientemente conocidas para algunos lectores pero ajenas para otros, ya que
la formación de muchos especialistas que trabajan en contacto directo con
personas y sus diversas problemáticas no psicológicas no cuentan en sus planes
de estudio con temáticas del área "psi" (lo que consideramos, si
cabe, una gran falencia).
Nos interesa especialmente no incurrir, por
lo menos en este trabajo, en el vicio técnico-profesional cuyo análisis es la
esencia misma de estas páginas, como el dar por sentado que todos compartimos
el mismo código, y así universalizar lo particular de cada conocimiento o
especialidad.
Desde nuestro marco teórico, entendemos al
hombre como una unidad bio-psico-social y desde allí lo concebimos como un
sujeto de necesidades en dialéctico y permanente intercambio con el medio que
lo rodea, con el fin de satisfacerlas, en relación con la naturaleza y los
otros hombres (necesidad social). Se habla así de un sujeto emergente de una
complejísima trama de vínculos y relaciones sociales que determinan esos vínculos,
así como la posibilidad de transformarlos.
Compartimos asimismo lo vertido por la Psicóloga Social Ana Quiroga en relación a que "no hay actividad psíquica desvinculada de la práctica, no hay procesos y contenidos psíquicos que no estén determinados desde las condiciones concretas de existe g 'a de los sujetos". Es decir que cada sujeto, de acuerdo a su cotidianeidad (a las modalidades, espacios, circunstancias y condiciones en que transcurre su vida), posee una interpretación de la misma, del mundo circundante, de lo real. Un mismo hecho de la realidad impacta y resuena de modo diferente en cada uno de nosotros. Esto forma parte de nuestro mundo interno (psiquismo), nuestros valores, ideología, formas de ‘ver’, de sentir y de hacer. Reforzamos este concepto con otro aporte de Ana Quiroga: “uno de los mitos que recorre nuestra vida diaria, es el de creer que la cotidianeidad es uniforme, homogénea... cuando en realidad nuestra organización social se caracteriza por la heterogeneidad de experiencias, de recursos, de condiciones de vida, de hábitat, en consecuencia, una heterogeneidad de cotidianeidades”.
Los
sistemas y la comunicación
Tomando conceptos de los autores de orientación sistémica, de los que
también se nutre este trabajo, podemos decir que una característica básica de
los organismos vivientes es su organización en complejos sistemas de mutua
articulación.
Uno de los principios unificadores que ayuda
a conceptualizar acerca de estos complejos sistemas vivientes, es la comunicación.
Alrededor de la década del '50, varios
investigadores de diferentes disciplinas iniciaron el desarrollo de teorías
acerca de los sistemas humanos de relación y sus diferentes modalidades de
comunicación. Hacia fines de la década del '90 nos encontramos con un notable
y desarrollado cuerpo teórico, con sus respectivas aplicaciones prácticas: la
teoría de los sistemas ( en nuestro caso aplicado a las relaciones humanas y
sus modalidades de comunicación).
Sintetizando algunas de las ideas centrales
de la mencionada teoría, podríamos decir que uno de los aportes
imprescindibles para aproximarnos a la comprensión de los fenómenos
comunicacionales son los axiomas de la comunicación que en sus enunciados
sostienen los autores Bateson, Jackson y Watzlawick, psiquiatras de un
prestigioso grupo de investigadores de Palo Alto, California:
a)
Dadas
dos o más personas en interacción, es imposible no comunicarse. Por ejemplo,
el silencio, los gestos, los movimientos de un testigo o un juez son comunicación,
dicen ‘algo’ de lo que está pasando entre las personas.
b)
Existen
dos tipos de lenguaje el analógico (gestos, entonación, muecas, llanto),
y el digital (la palabra, el lenguaje mismo). Por ejemplo, en el juicio
por el asesinato de María Soledad, el Dr. Zampayo del tribunal catamarqueño
hizo apenas unos gestos a la Dra. Azar que signifìcaron para los buenos
observadores muchas palabras no dichas, resultando un grave desencadenante de
otras situaciones.
c)
En
la comunicación se pueden identificar dos diferentes niveles: el que se vincula
con los contenidos ( lo que se dice) y el que implica a los que se comunican (la
relación) que lógicamente determina en parte aquello que se transmite. Por
ejemplo, a un procesado le resultaría muy difícil cuestionar algo dicho por el
juez (relación), aunque lo dicho por éste fuera incorrecto (contenido).
d)
En
la comunicación se sucede regularmente una puntuación de secuencia: el sujeto
A habla o gesticula, luego participa B, esto genera una respuesta en A y es a
esto que responde B, y así sucesivamente.
e)
Las
relaciones comunicacionales pueden ser simétricas, basadas en la igualdad (por
ejemplo entre los abogados de las partes) o asimétricas, basadas en la
diferencia (por ejemplo entre el juez y el abogado de parte, un padre y su hijo,
un docente y su alumno). Este último tipo de relaciones, si no son justas y
equitativas, producen primero
sometimiento y luego reacción.
f)
El mensaje emitido no equivale al mensaje recibido: el
receptor (testigo) puede recibir sólo una parte o decodificar de modo diferente
al emisor (Juez). El receptor puede ser especialmente sensible a alguno de los
canales de la comunicación, por ejemplo el analógico y perturbarlo sobre
manera la modalidad autoritaria del emisor.
Puede afirmarse entonces, que toda conducta
humana es comunicación.
Y para finalizar esta introducción podríamos
agregar lo que la reconocida Terapeuta Familiar Virginia Satir sostiene acerca
de lo que significa comunicar: “es la conducta verbal y no verbal que incluye
todos los símbolos y claves que las personas utilizamos para dar y recibir
significados”; se trata entonces de generar a través de ella acciones en común,
que se mantengan en sintonía, para que la comunicación sea eficaz.
Circunstancias
en las que se producen los hechos
Del lenguaje escrito utilizado en los juicios tradicionales, mediatizados
por los representantes de las partes, sus abogados, se pasa a la modalidad de
procedimiento oral, con sus particularidades específicas. Los implicados están
presentes, hablan por sí y en forma pública, el interrogatorio es directo y
cara a cara.
Si bien sabemos que la modalidad de juicios
orales hace décadas que se introdujo en distintas provincias, la comunidad toma
contacto directo con ella a diario y de manera masiva a través de las emisiones
televisadas en relación al asesinato de Ma. Soledad. Esta modalidad de alguna
manera nos compromete a todos y, a
la vez, por lo novedoso nos genera interrogantes y cuestionamientos.
En nuestro medio, a partir de la sanción
del Código de Procedimiento Penal, en septiembre de 1995, se producen
movimientos y todos los preparativos para su próxima implementación, de allí
también nuestro interés en el tema.
Desde la concepción psicosocial que
sustentamos y desde nuestras especialidades, consideramos que esas
particularidades impactan significativamente en todas las personas
intervinientes (jueces, procesados, testigos, etc.), con diferentes
posibilidades, resonancias y efectos en cada uno de acuerdo no sólo a sus
personalidades, circunstancias específicas en las que se encuentran,
posicionamiento ético, sino especialmente en relación a la mayor o menor
jerarquía que socialmente se le otorgue al rol desempeñado, y también en
relación al hecho que se juzga.
Desde el análisis que hacemos de las
situaciones de interacción humana en la sala del juicio, entendemos que ésta
se convierte durante el desarrollo del mismo en una reproducción del campo
social, en un espacio dramático (concepto trabajado por el Psiquiatra argentino
José Bleger) que, aplicado al tema que nos ocupa puede entenderse como
“escenario en el que se despliegan múltiples y complejas conductas de la vida
cotidiana en forma simultánea, paralela, contradictoria y/o dilemática”. Aquí
los participantes, a través de sus diferentes conductas, desarrollan un hacer
“no sólo formal, sino con la totalidad de sus elementos vitales y en todos
los niveles de expresión (verbal, gestual, postural)”. Esto sin perder de
vista la condición o rol que circunstancialmente ocupa cada persona presente en
el recinto, sea como juez, fiscal, testigo, procesado, defensor, abogado de
parte.
Los
pormenores del suceso
Quienes nos ocupamos de los comportamientos humanos, entendemos que con
la modalidad oral de los juicios, se reactualizan vincularmente y escenifican en
el ‘aquí y ahora’ del ámbito legal y como parte del desarrollo mismo del
juicio, nuestros primeros vínculos, modos comunicacionales y formas de conocer
el mundo, aprendidos e introyectados (incorporados) a través de vivencias,
experiencias, con el lenguaje del cuerpo y de los sentidos y el privilegiado
lenguaje hablado' y escuchado de nuestro marco social-familiar de pertenencia,
de ayer y de hoy.
En consecuencia esto que transcurre hoy y
que refleja las relaciones sociales, a la vez remite internamente al "allá
y entonces con otros", a aquellas primarias y fundamentales formas y modos
de vincularnos con nuestros padres, hermanos, otros adultos, otros pares;
nuestros primeros modos de pedir, de aceptar, de reclamar, de movernos o
paralizarnos ante la palabra de autoridad escuchada o silenciada, frente a la
palabra de estímulo o reprobación, frente al contacto corporal de contención
y afecto o de amenaza. descalificación, marginación o castigos; en definitiva
a los diferentes modelos y estilos relacionales aprendidos en nuestro contexto.
Estos fueron generando nuestras experiencias
y en consecuencia poblando nuestro mundo interno (psiquismo) y dando forma a
nuestra vida social. A través de esas vivencias cotidianas, hemos ido
organizando lo que la psicóloga social Ana Quiroga denomina “matrices de
aprendizaje”, que remite a nuestras singulares formas de interactuar ‘en’
y ‘con’ el mundo externo y demás seres, y nuestro modo de significar e
interpretar hoy nuestras interacciones.
Estas matrices impregnan, atraviesan y por
lo tanto condicionan nuestras modalidades actuales de relacionarnos, cualquiera
sean los roles desempeñados. Por eso decimos que las relaciones y conductas de
los hombres, pueden cambiar de escenario (barrio, familia, escuela, trabajo,
sala de juicio, etc.), pero los modos de vincularnos, los códigos sociales de
comunicación y las diferencias jerárquicas, se repiten, cualquiera sea el
espacio, pues sigue tratándose de interacciones humanas sociales, enmarcadas en
una estructura social. en un sistema social que las determina.
Los pasos
procesales. De todo "in situ"
En relación a este nuevo procedimiento, cara a cara, en los juicios
orales se despliegan, con diferentes personajes de la realidad, en este espacio
dramático como lo hemos llamado-, acciones que nos impactan y movilizan interna
y externamente, porque a través de diversos protagonistas, sus relatos y
estados emocionales, el suceso que se juzga. recobra vida y actualidad, es un
hecho que reactualiza lo cotidiano en un espacio compartido par juzgadores y
juzgados. En éste se despliegan las múltiples y complejas tramas y redes
vinculares de la vida social toda.
Es decir que en la sala del juicio se
reproducen las relaciones de poder y las jerarquías sociales existentes y sus
vicisitudes.
Detengámonos, por ejemplo, en las
ubicaciones espaciales de quienes intervienen activamente en los juicios. La
diferencia queda marcada además, por un espacio con desniveles; en la parte
superior se ubican los jueces, quienes deciden; escalonadamente hacia abajo:
abogados, defensores, fiscales y, por último. quienes acatan: testigos,
procesados, etc., a la manera de
una estructura piramidal.
Puede advertirse que, con la asimetría existente entre interlocutores, queda ya enmarcada la dirección de las miradas, que potencia y acentúa las diferencias entre quienes interrogan (deciden) y quienes responden (acatan). Vincularmente y de acuerdo al contexto de pertenencia, predisponen en un polo a situaciones regresivas de inferioridad y sumisión o por el contrario, en el polo opuesto, de superioridad, poder y dominio. Estas posiciones también remiten a nuestras imagos infantiles maternas y paternas (imágenes interiorizadas de las figuras parentales).
Dice
al respecto la médica psiquiatra Lía Rincón: "los niños ven en los
adultos a esos seres que se miran desde abajo, que resuelven todos los
problemas... adultos que son sabios y todopoderosos..."Podríamos decir
adultos dueños de la verdad quienes en consecuencia merecen obediencia y
respeto por tanta omnipotencia, sabiduría y poder. ¿ Cómo contradecirlos y
cuestionarlos?
¿
In dubbio pro reo? ...
... " Por su nombre, edad, estado, profesión y domicilio;
Si es pariente por consanguinidad o afinidad de alguna de las partes. y en qué grado;
Si tiene interés directo o indirecto en el pleito: Si es amigo íntimo o enemigo;
Si es dependiente, acreedor o deudor de alguno de los litigantes, o si tiene algún otro género de relación con ellos. Aunque las circunstancias individuales declaradas por el testigo no coincidieran totalmente Con los datos que la parte hubiese indicado al proponerlo, se recibirá su declaración si indudablemente (fuere la misma persona y, por las circunstancias del caso, la contraria no hubiese podido ser inducida por error".
Art.
419, Código Procesal Civil.
El tipo complicado de lenguaje verbal utilizado por algunos magistrados, abogados y peritos en los juicios, como cuando se lee el artículo referido, creemos que genera otra marcada barrera en la comunicación, que puede incidir negativa, distorsionada e involuntariamente en el tipo de respuestas de testigos y procesados.
Se observa que en muchas intervenciones desde los lugares referidos, no se toma en cuenta el destinatario, la situación, su estado emocional, sus variantes lingüísticas, su pertenencia social (y sobre todo cultural), como si quienes interrogaran y juzgaran sustentasen una concepción de sujeto homogéneo, y por lo tanto a-social.
Se ha escuchado en los juicios televisados a jueces y abogados hacer despliegue de un lenguaje depurado, que da cuenta de un saber enciclopédico, muy apropiado para otro tipo de auditorio y de circunstancias, pero no el adecuado y eficaz para interlocutores que transitan un especial estado anímico, que a veces resultan ser poco instruidos, de pensamiento simple y concreto, de otro nivel cultural (muy evidente en algunos testigos durante el juicio por el asesinato de Ma. Soledad). Este tipo de lenguaje parece más destinado a acreditar cierto status social o jerárquico, que a ser utilizado operativamente como herramienta para estar 'en sintonía' con el otro, para lograr una comunicación clara, tan importarte cuando se trata de impartir justicia, poniendo al resguardo jurídico las conductas de los hombres. Dice el filósofo Jaime Barilko: "la ciencia utilizada como dogma, como religión, es religión".
Muchas preguntas, enunciadas con este lenguaje exquisito pero descontextualizado pueden resultar -para algunos testigos, procesados, etc.- un conjunto de sonidos indescifrables, complicados, vacíos de contenido, ... a los que la ley obliga a responder con la verdad y con absoluta precisión: tómese a modo de ejemplo este juramento que muchos funcionarios suelen leer textualmente a los destinatarios...
"Juramento o promesa de decir la verdad. Antes de declarar, los testigos prestarán juramento o (formularán promesa de decir verdad, o su elección, y serán informados de las consecuencias penales a que pueden dar lugar las declaraciones falsas o reticentes". Art. 418. Código de Procesamiento Civil.
... "Será reprimido con prisión de un mes a cuatro años, el testigo, perito o intérprete que afirmare una (falsedad o negare o callare la verdad, en todo o en parte, en su deposición, informe, traducción o interpretación, hecha ante la autoridad competente
Si el falso testimonio se cometiere en una causa criminal, en perjuicio del inculpado; la pena será de 1 a 10 años de reclusión o prisión.
En todos los casos se impondrá al reo además, inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena".
Art.
275. Código Penal.
¿Quién habla? ¿Quién
escucha? ¿A quién beneficia lo que se habla y
lo que se escucha? ¿Quién
tiene la verdad?
En estas primeras instancias de los juicios orales televisados, quienes interrogan y exponen, en general no toman en cuenta a sus destinatarios y a sus diferencias de saberes, de modos de expresarse y de escuchar; le hablan a un hombre homogéneo, ideal, universitario; no al sujeto social que se tiene delante, anulando así su contexto de pertenencia e identidad, sus formas y modos de decir su verdad, su tipo de lenguaje y, muchas veces, su 'escucha vulgar'. En su mayoría le hablan sólo a un sujeto lógico (gramatical) y no a un sujeto 'histórico-social '. Este lenguaje refinado, ¿les permite hacerse entender?
En la película El cartero (II postino), quien representa al poeta chileno Pablo Neruda, expresaba a su sencillo interlocutor: "todos somos sabios pero en temas diferentes", refiriéndose a una hermosa relación de intercambio y producción literaria entablada entre éste -un reconocido intelectual- y un simplísimo cartero no instruido. Ambos aprendieron el código del otro, se esforzaron por entenderse y en el encuentro, lograron su objetivo.
Sabemos que la capacidad lingüística total de cada uno de nosotros, es producto de la estructura social, de la que son representativas las instituciones; por lo tanto, toda formulación lingüística surge de la vida real, de nuestra experiencia social cotidiana.
Paulo Freire, un reconocido educador brasileño dice, al referirse a temas similares: "no es posible disociar la palabra de la realidad. El lenguaje de la realidad es el que permite a todo ser humano 'nombrar"'.
Por eso necesitamos conocer, respetar y aceptar los diferentes modos de la gente, de "nombrar la realidad". Sigue diciendo Freire: "también la lectura del mundo precede a la lectura de la palabra". Por eso, es desde esa lectura y de acuerdo a ese contexto vivido, que recibirá y responderá las preguntas quien contesta, diga o no la verdad, ya que incide en cómo se interprete la misma por resultar muchas veces diferente el marco al de quien se las enuncia. Se instalará allí (de no existir una adecuación) una comunicación confusa, por no ser compatibles los códigos. ¿Quién se atreve a poner en duda la claridad del mensaje de Su Señoría?
Quienes ejercemos oficios o profesiones denominadas sociales-humanísticas (entre otras medicina, sicología, trabajo social, derecho, docencia) sabemos que su ejercicio implica un contacto directo y permanente con las personas, con la finalidad de ayudarlas, enseñarles, defender sus derechos, etc. Seguramente la motivación prioritaria para elegir nuestras ocupaciones, ha estado motorizada por nuestra sensibilidad y preocupación frente a las necesidades humanas. ¿Qué pasó en el intento?
Resulta entonces paradójico que los vicios profesionales reproductores de actitudes sociales de poder y dominio señalados en este trabajo, ocurran tan frecuentemente en nuestros desempeños, generando un importante obstáculo en la concreción del objetivo perseguido: ayudar de una u otra manera a las personas, tendiendo a que procuren una mejor y digna calidad de vida.
Dicen respecto de la ética profesional los psiquiatras D. Kordon y D. Lagos: "la forma, los criterios y los contenidos con los que afrontamos nuestra tarea profesional, implican de hecho determinados posicionamientos éticos en sus implicancias ideológicas".
No debe quedar fuera de esta visión crítica -al menos enunciado- el perfil profesional perseguido por las altas casas de estudio, las universidades donde nos hemos formado, y cuyos contenidos académicos adolecen muchas veces de adecuación a todas las realidades sociales, contextos y necesidades. Aparecen allí parte de los determinantes sociales e institucionales que inciden directa o indirectamente en nuestras actitudes individuales, garantizando así que se favorezca y perpetúe esta sutil modalidad de poder y dominio.
Conclusiones...
Para seguir pensando y modificando en el hacer
Con este trabajo hemos intentado, desde una comprensión psicosocial, realizar una indagación crítica de algunos aspectos de la dinámica comunicacional en el desarrollo de los juicios orales, su repercusión en los principales destinatarios, en esa búsqueda de la verdad para impartir justicia.
Humildemente consideramos que si no revisamos, entre otros, los obstáculos que hemos ido mencionando, la comunicación en el plano jurídico (como en cualquier otro) pierde su objetivo principal; se torna confusa, incompleta y hasta alienante. Se crea además, respecto del destinatario, una nueva situación de marginación, de atropello, de maltrato y -paradójicamente- de injusticia, ya que al hablar en formas técnicas o desde 'otros lugares', se exige y se pretende que no sólo se diga la verdad, sino que quien responda tenga entrenada de manera académica y al estilo jurídico o modalidad del juez, su escucha. Se va instalando de este modo una brecha y un importante impedimento (no muy evaluado en sus efectos), que desvirtúa en parte el fin de llegar a la verdad de los hechos, para hacer justicia, desde un derecho a veces poco justo.
Cuando en nuestros quehaceres trabajarnos con el criterio de homogeneidad, sin hacer las distinciones de las diferentes concepciones de mundo, de destinatarios, excluimos de hecho otras realidades y seguramente nuestras apreciaciones serán poco científicas, carecerán de objetividad, y nuestras estrategias de eficacia.
Este cambio de actitud y proceder que proponemos, en parte podrá lograrse tratando, centrando y respetando la tarea y al destinatario, intentando aprender a escuchar lo que se dice, quién lo dice, desde qué realidad, cómo lo dice, etc.; lo mismo en relación a los interrogatorios: cómo se pregunta y a quién. De lo contrario (como sostiene la Dra. Lía Rincón) "...se pierde el sentido de alteridad, concepto político que implica el reconocimiento del otro como un semejante que tendría que disfrutar de los derechos constitucionales que le da su condición de ciudadano".
En el ámbito legal específico será necesario crear un contexto psicológico de confianza para los destinatarios en un juicio, un-albergue jurídico de resguardo, seguridad y equidad de las conductas y acciones de los hombres, que no acentúe la distancia jerárquica o la desigualdad social; que no avale (a arbitrariedad, la impunidad ni el abuso, repitiendo estructuras relacionales de poder, atacando así la necesidad de protección básica para el desarrollo y la salud mental de una comunidad.
Si tomamos conciencia de estas dificultades, se podrán realizar modificaciones en el quehacer profesional, adecuándolo para poder recibir testimonios que ayuden a encontrar la verdad y, en consecuencia, esclarecer los hechos investigados.
De este modo, el 'será justicia' podrá intentar ser, además de legal, legítimo. Como resultado 'se (ha)rá justicia'. ·
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*Psicóloga Terapeuta Infantojuvenil y de Familias. Psicóloga Social. UNPA-UARG.
**Médica Psiquiatra. Terapeuta
de Adultos y familias. Psicóloga Social.